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Me invitaron a una de las conferencias que abrían la jornada sobre Patrimonio en red que organiza el Museo de la Ciudad de Murcia, a la que se me ocurrió poner el pomposo título de:

Escasez digital museos y centros culturales, catalizadores de una red diversa, profunda y perdurable.


Creo que lo traté de contar tenía sentido, aunque ahora no le dedique apenas un minuto para ponerlo en limpio. Comencé preguntando sobre la gran exposición Huellas de hace 13 años en la Catedral de Murcia, ¿Qué rastro digital ha quedado de aquel empeño? Apenas un sombra. Quizá, como siempre, quede en manos de unos pocos un catálogo suntuoso.

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Mi presentación recorría la idea de que aunque la red nos parezca inundada de información, ésta es en realidad superficial en numerosos ámbitos, en especial en los relativos a la memoria. La información digital de los museos a veces es comparable a esas rácanas tarjetas que nos identifican una obra en sus paredes (eso es lo que señalo en la foto): el lector - el usuario, el espectador - quiere más, quiere recorrer un camino desde allí, quiere contexto, quiere relaciones, quiere lo que no tiene la obra en sí y sí tiene el museo: el conocimiento, los datos, los detalles ...

En fin, quizá en otra ocasión me extienda con más orden: hablé sobre el problema del empaquetamiento adecuado de la información, el laboratorio de información que tenía que ser el museo y que tenía que planificarse como un medio de comunicación o productora digital que parte de unas connotaciones especiales: un espacio y una colección. También se habló de la universalización del tratamiento digital de la colección (enfoque low-cost), frente a la vistosidad de proyectos singulares sobre unas poquísimas obras relevantes.

Por otro lado, la estrategia digital del museo puede entenderse dentro del marco conceptual del gobierno abierto: no solamente es aportar datos, sino permitir participar en la construcción del discurso y en la selección de prioridades, así como permitir que otros reutilicen nuestra información para proponer otras acciones de valor.

El museo no puede pretener ilusamente ser el centro en la red, pero si poner sus medios para "Ordenar múltiples voces Aportar significado y continuidad, digital curation" y para "Liberar conocimiento encadenado a personas, objetos, libros, medios, sitios, derechos, …". Esa era mi propuesta para estos pequeños centros culturales, que han de actuar en la forma que más valor aporta en el medio digital.